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¿QUÉ SON LOS TERRORES NOCTURNOS Y LAS PESADILLAS?

Hola,

Si estás leyendo este post, es porque seguramente has experimentado algunos episodios de gritos descontrolados, mucho llanto nocturno, sin encontrarle sentido a lo que le pueda estar pasando a tu bebé. 

Si, estamos hablando de los terrores nocturnos y de las pesadillas, algo que escuchamos diariamente y que tiene mucho que ver con el sueño de nuestros bebés. 

Existen diferencias entre ellos y venimos a contarte por aquí, como identificarlo, cuáles son sus causas, que se puede hacer para poderlos evitar y medianamente controlarlos. 

Ambas están dentro del grupo de las parasomnias, pero son diferentes entre sí:

  • Los terrores nocturnos son eventos perturbadores que pueden ocurrir durante el sueño de algunos bebés y niños pequeños. Son episodios de miedo y angustia intensos durante el sueño. Los bebés pueden sentarse en la cama llorando inconsolablemente, gritando o pareciendo aterrados, aunque siguen durmiendo. A diferencia de las pesadillas, los terrores nocturnos suelen ocurrir en la etapa de sueño profundo, en las primeras horas de la noche. Los sufren un 6% de los niños.
  • Las pesadillas son sueños angustiantes y aterradores que pueden afectar a los niños durante el sueño. Son sueños desagradables y vívidos que causan miedo, ansiedad o malestar en el niño. A diferencia de los terrores nocturnos, que ocurren en la etapa de sueño profundo, las pesadillas suelen ocurrir durante la fase de sueño más ligero, que es cuando ocurren la mayoría de los sueños.

Causas

Terrores nocturnos

No se conoce la causa exacta de los terrores nocturnos en los bebés, pero se cree que pueden estar relacionados con el desarrollo del sistema nervioso central. Algunos factores desencadenantes pueden incluir privación de sueño, fiebre, estrés, cambios en la rutina o situaciones emocionales.

Duración y frecuencia: Los terrores nocturnos suelen durar de 5 a 20 minutos, pero pueden prolongarse más. A menudo, los bebés no recuerdan el episodio por la mañana. Pueden ocurrir de manera esporádica o repetitiva durante un período de tiempo, y luego desaparecer por completo.

Pesadillas

Las causas de las pesadillas nocturnas: Las pesadillas pueden ser desencadenadas por diversos factores, como el estrés, la ansiedad, los cambios en la rutina diaria, eventos traumáticos, películas o programas de televisión inapropiados para la edad, o incluso la ingestión de ciertos alimentos o medicamentos antes de acostarse.

Síntomas y reacciones: Durante una pesadilla nocturna, el niño puede despertar llorando, sudando o mostrando signos de miedo intenso. Puede recordar el contenido del sueño y puede ser difícil consolarlo después de despertar. Es común que el niño busque la cercanía y el consuelo de los padres o cuidadores.

Edades 

Terrores nocturnos

Los terrores nocturnos pueden aparecer en niños pequeños, generalmente entre las edades de 2 y 6 años. Esta etapa de desarrollo se considera el período más común, sin embargo, es posible que también ocurran en niños mayores y adultos, aunque con menor frecuencia.

Es importante tener en cuenta que los terrores nocturnos son más prevalentes durante la infancia temprana debido al desarrollo del sistema nervioso central como he comentado antes. A medida que los niños crecen y maduran, es probable que disminuyan y, en muchos casos, desaparezcan por completo.

Recuerda que cada niño es diferente y puede experimentar terrores nocturnos en momentos diferentes y la mayoría de los niños no los experimentan.

Pesadillas

Las pesadillas pueden aparecer en diferentes etapas del desarrollo de un niño, aunque tienden a ser más comunes en ciertas edades.

Edades preescolares (3-6 años): Las pesadillas pueden comenzar a manifestarse en esta etapa. Los niños en edad preescolar tienen una imaginación activa y pueden experimentar miedos relacionados con la separación, animales imaginarios, monstruos o situaciones que les parecen amenazantes.

Edad escolar temprana (6-12 años): Durante esta etapa, las pesadillas pueden continuar siendo comunes. Los niños pueden tener pesadillas relacionadas con situaciones de peligro, miedos más realistas como el fracaso escolar, problemas de amistad o eventos que los perturban emocionalmente, como la pérdida de un ser querido.

Adolescencia (13 años en adelante): Aunque las pesadillas son menos frecuentes en la adolescencia que, en las etapas anteriores, aún pueden ocurrir. En esta etapa, las pesadillas pueden reflejar preocupaciones más adultas, como el estrés académico, problemas familiares, relaciones interpersonales, temores relacionados con el futuro, entre otros.

¿Cómo podemos ayudarles?

Terrores nocturnos

Cómo responder: Durante un episodio, es importante mantener la calma. Intenta no despertar al bebé, ya que esto puede causar confusión y prolongar el episodio. En lugar de eso, asegúrate de que el bebé esté a salvo y no se pueda hacer daño y espera a que pase. Una vez que el episodio haya terminado, si tu bebé se despierta y lo necesita puedes calmarle ofreciéndole consuelo y asegurándole que todo está bien.

Prevención y manejo: Aunque no se pueden prevenir por completo los terrores nocturnos, puedes ayudar a reducir su frecuencia y severidad siguiendo una rutina regular de sueño para tu bebé. Asegúrate de que el entorno del sueño sea tranquilo, cómodo y seguro. Evitar la sobreestimulación antes de acostar al bebé y establece una hora de dormir consistente.

Pesadillas

Cómo responder: Cuando tu hijo experimente una pesadilla, es importante brindarle apoyo y consuelo. Acude a su habitación, abrázalo y tranquilízalo, asegurándole que está a salvo. Puedes ayudarle a diferenciar entre los sueños y la realidad, recordándole que las pesadillas no son reales y que los adultos están allí para protegerlo.

Prevención y manejo: Para ayudar a prevenir las pesadillas, es recomendable establecer una rutina de sueño regular y reconfortante. Asegúrate de que el ambiente de dormir sea cómodo, tranquilo y seguro. Evita exposiciones a estímulos emocionalmente cargados antes de acostarse, como programas de televisión violentos o perturbadores. Fomenta un ambiente relajante antes de dormir, como leer un libro o contar una historia tranquila.

También ayuda no ver la TV durante al menos 2 horas antes de acostarse. 

En el momento de la pesadilla no le preguntes que ha soñado a no ser que te lo cuente, en ese caso, puedes transformar su pesadilla en un buen sueño, cambiando el final o dándole una vuelta de tuerca.

También hay herramientas que pueden ayudar como crear un bote de polvos mágicos, un spray anti monstruos o dejarle una luz encendida para evitar que tenga miedo. 

Recuerda, el miedo que siente es real, aunque el motivo no lo sea, valida su emoción.

Desde nuestra experiencia, con este tipo de episodios, debemos ser pacientes y darle tiempo a que vaya pasando estos momentos de una forma lo más tranquila posible. 

Es algo que no podemos evitar, pero si mantenemos una buena higiene de sueño, unas rutinas estables y definidas, conseguiremos disminuirlos.

Paciencia y a trabajarlo día a día. 😉

Recuerda que estar informado sobre sueño infantil te dará pautas para entender qué está ocurriendo y así saber cómo actuar. 

Si ya sabes todo lo que ocurre, pero necesitas un poco de ayuda personalizada, puedes ver las opciones que se puedan adaptar mejor a tu caso. 

Cualquier cosa no lo dudes, escríbenos

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Terrores nocturnos y pesadillas bebes

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